‘Marchlands’ un drama de terror

Hablar de Marchlands, miniserie de la ITV británica, es complicado. En primer lugar, como nos pasa siempre, porque el formato es especial inglés, con capítulos de una hora y sólo 5 episodios. Pero pasado este factor (habitual siempre cuando hablamos de un producto de esos lares), las complicaciones aumentan. Sobre todo porque no sé como definirla.

En los últimos años estamos acostumbrándonos a definir las series como mezclas de géneros. Tenemos dramedias, tenemos thrillers con humor, tenemos comedias de acción, etc… Pero Marchlands sería una extraña unión del terror clásico con los dramas costumbristas.

Si nos quedamos con el argumento, la serie nos relata una historia de fantasmas en tres épocas distintas. Así de fácil. Si nos quedamos con la voluntad, Marchlands quiere explicarnos la sociedad y las relaciones humanas en tres momentos diferentes de la historia inglesa, viendo sus paralelismos y sus divergencias.

Tres momentos, un sólo argumento

Para mí la gran virtud del producto de ITV (no confundir con la gente esa que nos grita “ahí, dale al gas, dale al gas… para!” y nos multan por tener una bombilla fundida) es que consigue mantener una sola línea narrativa pese a los muy abundantes saltos de época. Y es que se trata de una sola historia, pero explicada saltando de año en año, sin orden, sólo pasando de un momento a otro, adelante y atrás.

Con esta premisa tan especial podríamos pensar que lo único que se consigue es un caos mental o un relato muy tramposo. Para nada. Los guionistas (un 10 para ellos) han conseguido mantener el ritmo y el pulso narrativo, interesándonos las tres historias por igual y sintiéndonos que el hilo narrativo en realidad no se pierde en ningún momento, aunque vayamos de los 80 a los 60, de ahí a la actualidad y después a los 60 otra vez. Y así durante los 5 episodios.

Esta virtud, más allá de ser un adorno y un lujo, también se usa con mucha habilidad para mostrar la complejidad de las relaciones sociales, vistas en tres momentos distintos. Con relaciones sociales me refiero tanto a los sistemas de vida en las distintas épocas como a las vinculaciones entre miembros de la sociedad británica de pueblo. Estos saltos en el tiempo permiten mostrar lo que cambia y lo que se mantiene a los largo de los años.

La ambientación inexistente

En estos años de auge de las series de época, lo mejor que se puede decir de la ambientación es que sea inexistente. Creo que ya estamos todos un poco hartos de esos gestos a la galería en forma de póster, de tetera o de coche antiguo que parecen ser gritos al infinito tipo “eh, tu, que hemos pagado a un tío muy listo para que nos diga el coche que conducían hace 30 años. Somos buenos eh”.

En Marchlands la ambientación es totalmente natural. No le hacen falta grandes elementos para notar el salto en el tiempo. Un poco de cambio de iluminación, vestuario sutil, peinados normalizados y poco más. Así sí que da gusto ver series del pasado. De ahí podrían haber aprendido un poco la gente de Los Quién. Sin aspavientos la ambientación gana muchísimo.

Lo mismo pasa con los actores, que con su estilo británico y comedido ayudan a dar por sentados todos los saltos temporales y todas las personalidades, muy matizadas por el entorno histórico. No les hace falta utilizar referentes exagerados ni palabras pasadas de moda para ayudarnos a identificar la época.

Muy bien, pero tampoco más

Como habéis comprobado ya (no he sido muy sutil tampoco) Marchlands me ha gustado. Me ha gustado mucho. Pero esto no significa que sea una serie perfecta. De todo lo que hemos hablado falta precisamente lo que suele ser lo más importante: la trama.

De acuerdo que la función de la serie no es explicarnos la historia, sino los personajes que la viven, pero no estaría de más un final contundente, un poco más de tensión en los momentos de terror y algún que otro artificio menos. De todo ello lo que más duele es que los guionistas se olvidaran de darle un final tenso al argumento. Dramáticamente, los últimos minutos del quinto episodio son magníficos, pero argumentalmente esperaba un final un poco más sólido.

Con todo, Marchlands me parece extremadamente recomendable, no sólo poco pieza de museo y ejemplo de un modelo de serie para nada habitual, sino también como producto muy disfrutable. No es terror, no es drama, no es época, pero lo tiene todo.

Acerca de arnaudominguez

Periodista desde los 18, he tenido la oportunidad, en muchas etapas de mi trayectoria profesional, de unir placer y trabajo ejerciendo de crítico televisivo. Profesionalmente he pasado por prensa, radio, televisión e Internet y por distintas empresas de cierta envergadura como técnico en comunicación corporativa. Actualmente compagino varios blogs con mi trabajo en el Departamento de Prensa de Endesa y mis colaboraciones con el programa La Caixa Tonta. En la variedad está el gusto, dicen.
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