‘Aída’, la fórmula finita

Aída

Ya he comentado en más de una vez que he sido, y quizás aún soy, un buen fan de Aída (Telecinco). Creo que ha sido una de las buenas series que han pasado por la ficción cómica española y nos ha dejado grandes momentos y una enorme lista de risas. Pero todo tiene un final.

En sus primeras temporadas la serie era un clarísimo spin off de Siete vidas. Y digo lo de clarísimo porque en algunos casos las series que surgen de otras series cambian de estilo, de tono, para ganar entidad propia o hasta son sólo una excusa para intentar crear una serie pero aprovechar el tirón de otra.

En el caso de Aída no fue así y las primeras temporadas repetían esquema, chistes y hasta algún perfil de personaje de la serie original. Y sino mirad al primer Mauricio y al primer Paco, dos gotas de agua (o debería decir de brandy casposo).

¿Evolución a mejor?

Con el tiempo los personajes de Esperanza Sur y su estilo de tramas episódicas fue ganando perfil. Poco a poco cada actor se hacía a su rol, los argumentos eran algo menos elitistas, pero sin perder coherencia y empezábamos a ver un estilo distinto al que estábamos acostumbrados.

De estas temporadas salen los detractores. La mayor parte de ellos. Y es que Siete Vidas contaba con esa áurea de humor inteligente, este punto que parecía trabajado y que, en algunos casos, como los chistes políticos, realmente era así. Pero Aída se encontró más cómoda en el chiste simplón, en el insulto fácil y en el slapstick clásico. Y a mi me gustó. Queda mal decirlo, pero era ese divertimento inconfesable, ese guilty pleasure.

El ejemplo más claro eran los chistes de Mauricio, que a cada capítulo ganaban en racismo y en exageración, pero que seguían con su gracia. Y quizás la aumentaban. Queda feo decirlo, pero si un chiste es bueno, es bestia y no va en serio, siempre puede tener su gracia. Aunque sea feo.

El fin de un modelo

El problema que tiene el modelo simplón es que se agota. Los primeros años eso de ‘el Luisma es tonto’ podía aguantar, pero los guionistas sabían que no duraría para siempre. Y así ha sido. Como sabían que tampoco durarían algunos roles y algunos argumentos que, viendo el paso del tiempo, han perdido.

¿Esto significa que los guiones o los actores sean peores? Creo que no. Lo que sí que significa es que la comida rápida entra bien, pero con el tiempo ves que no te acaba de llenar y sorprendentemente a la vez te empalaga.

Creo que hasta ahora la producción de Telecinco era de las que vas cogiendo y dejando. Estas unos meses sin verla y gana. Ves dos meses seguidos y cansa. Lo peor es que poco a poco este mecanismo para alargar la serie ya no sirve y quizás tocaría un descanso más largo, aunque las audiencias no lo demuestren.

Actores, actores y más actores

Un apunte final. Los dramas reclaman buenos actores, gente capaz y concienzuda, pero las comedias no tienen suficiente con esto y necesitan de gente con carisma y con gracia. En el caso de Aída la elección del cast ha sido espectacular y precisamente han sido los numerosos y excelentes cómicos los que han podido mantener los baches y el cansancio de una fórmula demasiado limitada.

Entre ellos me cuesta destacar al mejor. En las primeras temporadas Paco León estuvo genial, ya que a su gracia le iba perfecto ese rol menor, pero muy presente. Cuando la magnífica (y polivalente dentro mismo de la serie) Carmen Machi se fue, él cogió más espacio y esto no le sentó muy bien a su lucimiento. Entonces emergió aún con más fuerza Mariano Peña con un Mauricio en alza. Impecable, capaz de mostrar una cintura poco habitual en las comedias simplonas.

Podría seguir con el resto, Marisol Ayuso, Pepe Viyuela, hasta Melanie Olivares ha ido corrigiendo sus limitaciones. Otros aprovechan al máximo sus roles secundarios, como Secun de la Rosa, Óscar Reyes, Canco Rodríguez

Los únicos lunares, y no sé si por sus guiones o por sus capacidades, me siguen pareciendo David Castillo y, sobre todo actualmente, Ana María Polvorosa y Eduardo Casanova. Creo que por el peso que tienen les están limitando a caricaturas que en un episódico tendrían gracia, pero como recurrentes carecen de interés y cansan. Mucho. O hay alguien que no sienta vergüenza ajena con lo del ‘Lore, Lore, Macu, Macu’?

En definitiva, Aída es una buena serie, pero creo que ya le empieza a sonar el ‘tic, tac, tic, tac’. Esperemos que no llegue el boom y sepan desactivarla cuando se merece. ¿Como lo veis?

Acerca de arnaudominguez

Periodista desde los 18, he tenido la oportunidad, en muchas etapas de mi trayectoria profesional, de unir placer y trabajo ejerciendo de crítico televisivo. Profesionalmente he pasado por prensa, radio, televisión e Internet y por distintas empresas de cierta envergadura como técnico en comunicación corporativa. Actualmente compagino varios blogs con mi trabajo en el Departamento de Prensa de Endesa y mis colaboraciones con el programa La Caixa Tonta. En la variedad está el gusto, dicen.
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4 respuestas a ‘Aída’, la fórmula finita

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  4. Ivan dijo:

    Aida was funny at the beginning but now is for dummies or nitwits.Let me ask you something.Do you think you are superior because you get some english words in your “article”? I would like to hear you speaking english!

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