Series porque sí… The Black Adder (La Víbora Negra)

Y seguimos con la sección Series porque sí con un viaje al pasado, porque hay series que deberían volver y hasta algunas que crees que no se han ido. A mi me pasa con esta comedia surreal obra maestra de la BBC que se llama The Black Adder, que en español se tradujo como La Víbora Negra y que yo vi (y sigo viendo) en catalán bajo el nombre de L’Escurçó Negre.

Para los que no la conozcáis, sólo os diré: Id a comprar el DVD ya! Y no lo digo metafóricamente. Si estáis leyendo esto es que tardáis.

The Black Adder se compone de cuatro temporadas más algunos especiales y está protagonizada, básicamente, por Edmund ‘víbora negra’ (interpretado por un magnífico Rowan Atkinson) y su criado-compañero-grano en el culo Baldrick (cuyo nombre podría escatológicamente ser ‘Acagar’ según él, ya por la calle le llamaban ‘Acagar, Baldrick’). En cada temporada la acción se sitúa en una época distinta, siendo la primera de ellas el medievo, con Edmund de príncipe torpe, la segunda la corte de Isabel I con Edmund de noble, la tercera la corte del Príncipe Regente Jorge con Edmund de mayordomo y la última la Primera Guerra Mundial con Edmund de capitán en el ejército.

Lo más interesante, como habéis comprobado, es que en cada temporada Edmund pierde rango, pero lo mejor es que a menor rango, más cínico, manipulador y sádico es. El que nunca cambia es Baldrick, su ‘fiel escudero’ que nunca llega a tener ni medio cerebro. Como dice Edmund en la tercera temporada “Baldrick, para ti el Renacimiento es una cosa que le pasó a los otros”.

Surrealismo humano

The Black Adder se sitúa en la época de las series surrealistas de la BBC, emitiéndose del 83 al 89, muchas de las cuales llegaron a Cataluña gracias a TV3, que trajo Els Joves (Los Jóvenes), N’hi ha que neixen estrellats (Some Mothers Do ‘Ave ‘Em, no sé si llegó a España) o Hotel Fawlty, unos años anterior. Todas ellas tienen la comedia surreal en común, pero siempre vestida con un traje humano, explorándo la persona desde un punto de vista irreal.

En el caso de The Black Adder, además, intenta retratar unos momentos muy transcendentales para el devenir de Inglaterra, pero más centrado en el día a día que en los eventos políticos o históricos.

Cantera de artistas

En primer lugar, el protagonista principal es Rowan Atkinson, ideólogo de la serie, que en cada temporada se marca unos papelones espectaculares. Se muestra rápido, cínico, pero a la vez frágil y cobarde, componiendo personajes ligeramente distintos en cada época. Después pasó a hacer el mimo (que no el memo) en Mr Bean y más tarde se perdió en papeles secundones incapaz de recolectar dinero y halagos por un talento que se entiende poco fuera de las islas británicas.

El ‘segundo’ papel, aunque fundamentar y tremendamente divertido, es el del escudero Baldrik, interpretado también magníficamente por Tony Robinson, que ha preferido no salir de su país, perdiendo cierta popularidad, pero sin dejar de trabajar en televisión, principalmente en la BBC.

Y entorno a ellos, grandísimos artistas que mostraron allí lo que después llevarían fuera. Como un tal Hugh Laurie, magnífico en el papel de Príncipe Regente, que ahora muestra un estilo muy diferente interpretando al Doctor House. También participó Stephen Fry, que trabajó mucho tiempo junto a Laurie. En The Black Adder ambos tenían distintos roles según la temporada, pero siempre con enormes resultados.

Humor lingüístico

Si algo destaca en The Black Adder es el humor hablado. Así como en Estados Unidos prima el humor físico, el ‘slapstick’ o, para hacerlo castizo, el tropezón, en Gran Bretaña les va más eso de hablar. Las disputas y los debates entre Edmund y su criado Baldrick son espectaculares y la capacidad de hacernos reír sin caer en el insulto son estelares.

Eso no significa que sera una comedia elitista, ni mucho menos. Precisamente pongo el símil del ‘tropezón’ porque es lo que en realidad se lleva en The Black Adder. Sería como el ‘tropezón oral’, un humor directo, surreal, pero sin elitismos como los que podríamos encontrar en The Monty Python Flying Circus.

Esta serie dejará para siempre frases para mi memoria como “Los ojos están abiertos, la boca se mueve, pero el cerebro parece que hace tiempo que se fue, ¿verdad, Percy?” o Como recompensa, tienes derecho a unas vacaciones cortas.  Qué, ¿te han gustado? Pues hala, a trabajar” y de entre ellas un diálogo en la trinchera dónde Baldrick cocina ‘rata al oporto’ con un secreto: “¿Queréis saber el secreto, capitán?” “Sí” “No tenemos oporto, sólo la ahogo y la pongo en el plato”.

De verdad os recomiendo recuperar esta serie. Así de simple. Son 4 DVD que, si os gusta el humor como a mí, tendréis ya rayados… como yo.

Un extra: Buscad en Youtube actuaciones teatrales tanto de Rowan Atkinson como de Hugh and Laurie. No os decepcionará.

Acerca de arnaudominguez

Periodista desde los 18, he tenido la oportunidad, en muchas etapas de mi trayectoria profesional, de unir placer y trabajo ejerciendo de crítico televisivo. Profesionalmente he pasado por prensa, radio, televisión e Internet y por distintas empresas de cierta envergadura como técnico en comunicación corporativa. Actualmente compagino varios blogs con mi trabajo en el Departamento de Prensa de Endesa y mis colaboraciones con el programa La Caixa Tonta. En la variedad está el gusto, dicen.
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