Ya hablamos del, entonces aún teórico, spin-off de Bones. El hecho es que poner a The Finder esta vitola puede llevar a error. La nueva serie de FOX no es el típico producto paralelo, calco de la serie madre, con un personaje ‘emancipado’. Podríamos más bien decir que se trata de una excusa para aprovechar el rebufo del producto original para levantar otro éxito con más facilidad.
Partiendo de esta base encontramos el primer acierto: Bones no puede prescindir de personajes clave e intentar recrear el mismo esquema con sucedáneos sería un fracaso. Cuando oímos hablar de un spin-off todos vimos el modelo CSI y sabíamos que no podía funcionar. El equilibrio al que ha llegado la serie protagonizada por David Boreanaz y Emily Deschannel es irrepetible, y más si queremos crearlo de un día para el otro.
The Finder, un Mentalista más humano
Si tengo que encontrar una serie similar a The Finder, seguramente me decantaría más por The Mentalist, un producto con un único protagonista fuerte y muy superior intelectualmente al resto, pero algo desconectado socialmente a causa precisamente de esta superioridad. La principal diferencia reside en que así como Patrick Jane se basa en la mente de las personas, hecho que le lleva a manipularlas hasta límites que en otro entorno serían de dudosa ética, Walter Sherman es más un hombre de dioramas y objetos, así que no necesita tanto la manipulación.
El tan manido trauma
Si algo me ha sobrado en los primeros episodios de esta serie ha sido la necesidad de un trauma por personaje. Entiendo que puede generar un cierto interés más allá del caso de cada capítulo, pero me sobran tantas crisis existenciales: la del protagonista, la de su compañero-amigo-abogado, la de ‘la chica perdida que pasaba por allí’,… Entiendo su función, pero creo que en otras series (como la serie origen) han sabido darse más tiempo para irlos aflorando.
A parte de esto tenemos los casos episódicos típicos de cualquier procedimental policíaco. En esta ocasión se trata de encontrar algo que siempre llevará a un caso criminal o similares, con algunos personajes divertidos, otros más sosos, pero principalmente, tópicos. Ahí reside el problema de la mayor parte de procedimentales en la actualidad: lo hemos visto todo. Las únicas herramientas que pueden utilizar los guionistas para sorprendernos son conflictos macrofilosofales (al estilo House) o entornos y personajes muy muy raros (al estilo Bones). El resto son fuegos artificiales que no atraen suficiente.
¿Y The Finder la acierta? Pues por ahora es difícil de decir. En algunos casos el objeto genera interés y los personajes no tanto, en otros es al revés… démosle tiempo, y más aún si tenemos en cuenta que tiene detrás parte del equipo de Bones, un procedimental ultraclásico pero que sabe ir generando interés con elementos paralelos al puro crimen.
De momento, como podéis ver, soy optimista con The Finder. El simple hecho que venga de las mentes de Bones es positivo, pero si además se le suma un elenco más que correcto, un entorno atractivo y muy maleable y cierta gracia del protagonista, los habituales del género pueden, podemos, darle una oportunidad.
Eso sí, que nadie se espere una maravilla que pase a la historia, es sólo un divertimento más, pero bien hecho.


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