Vaya por delante que el musical es un género especial, muy distinto al resto y que genera una gran fractura entre sus ‘amantes’ y sus ‘detractores’. Personalmente debo decir que soy un fan incondicional de la música en series y, por tanto, fan de los musicales… si están bien hechos.
Sí, todos sabéis porque lo digo. Hasta ahora el único musical que nos viene en mente es Glee que no es un musical serio de verdad y, lo peor, que no trata ni trabaja bien el aspecto musical. Partiendo de esta base, la de un producto que se inició con las miras más puestas en El Imperdible Parker Lewis que no en Chicago (para poner un ejemplo), debo decir que Smash no tiene nada que ver.
Seriedad y efectividad
Si algo tienen todos los musicales es que son efectivos: saben hacer llorar y emocionar con facilidad, puesto que la música (ese resorte emocional tan simple de accionar) siempre ‘viene a cuento’. Toda serie puede emocionarnos con un buen momento musical, ya sea en un drama como Sons of Anarchy o en un procedimental como House, para poner ejemplos de series con una banda sonora muy cuidada. Así que esta virtud ya se le supone. La diferencia principal está en los musicales que son algo más y los que sólo son canciones y emociones.

En el caso de Smash tiene algo más, es una serie de verdad. Sólo hacía falta ver el piloto para comprender que las mentes pensantes detrás de este producto de la NBC no tenían bastante con hacer ‘una serie con música’, sino que sabían que si iban más allá tendrían la ‘bomba’ que necesitaba la cadena.
El planteamiento inicial es sencillo: la elaboración de un nuevo musical de Broadway basado en Marilyn Monroe desde el punto de vista de distintos miembros, principalmente la(s) actriz(ces) principal(es) y los creadores. La virtud de este planteamiento es que dentro de su simplicidad abre muchas vías a explotar, así como muchos personajes a explorar (aunque algo arquetípicos, claro).
A partir de aquí ya hemos establecido el marco y la excusa para ir metiendo canciones. Sencillo pero bien justificado y, sobre todo, con posibilidades para ir profundizando a medida que se crea necesario. Esas son las virtudes de una serie que está predestinada a ser grande.

Realismo musical
Si de algo adolece Glee (con la que todos estamos emperrados en compararla) es de su poca fidelidad al mundo musical. Esos cantantes que se pasan toda la canción saltando, girando y hasta en cuclillas, estos músicos que aparecen de la nada, estas ropas que se cambian en segundos, ese cantante que toca la batería y de pronto aparece en el otro lado del escenario… los ejemplos son mil.
En Smash todo esto está más cuidado. No estamos hablando de ‘momentos musicales’ en los que todo el mundo se pone a cantar y a bailar en medio de la calle, sino de números musicales. Si que en más de una ocasión se convierten en pequeñas ensoñaciones, pero sólo como recurso para entender lo que será en un futuro esa obra de teatro o los sentimientos de los personajes. En ningún caso faltan al realismo musical.
Sin malos… por ahora
Si algo se puede echar en falta, por ahora, en la serie es algo más de confrontación, cosa que sorprende viendo que tiene dos protagonistas que luchan por el mismo papel. De momento todos tenemos claros cuál es ‘la buena’, pero ‘la otra’ no llega a ser ‘la mala’, puesto que no llega a caer mal.
El resto de equipo que vemos en pantalla está a un nivel altísimo, tanto en los momentos más dramáticos como en los apuntes cómicos (a veces pareces medio oler algo de Cuatro bodas y un funeral). Me cuesta destacar a alguien del equipo, ya sea por encima o por debajo de la media. Sólo rechina el hijo biológico de Debra Messing, pero es un papel muy menor. Quizás echo en falta algún momento de lucimiento para Angelica Houston, pero entiendo que por ahora aún no toca.
Para mi, un must see de esta temporada, el estreno más redondo dentro de los generalistas. Gustará seguro a los amantes de los musicales, pero por su fidelidad a la música y, también, su realismo, puede llegar a los que no son fans.

Apuesta de futuro
No es habitual en TeleDiscreta, pero me lo estoy haciendo encima: voy a deciros como creo que acabará la ‘batalla por ser protagonista’ (así que los más precavidos, dejad de leer y pasad directamente a comentar). Viendo que no hay mala y buena y que no van a ‘matar’ a ninguna de las dos porque dan ambas la talla, veo clarísimo que al final en el musical la figura de Marilyn se va a doblar: por un lado el papel de la chica tímida que llega a la ciudad queriendo ser alguien, una tierna Norma Jean encarnada por la morena, y por el otro la diva rota por dentro que quiere parecer lo que nunca ha sido, una voluptuosa y postiza Marilyn encarnada por la rubia. Para mi sería la apuesta segura y interesante a la vez.
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.